Después de la muerte de un ser querido no debes esconder tus emociones ya que eso solo puede hacer que resurjan de otra manera quizás más destructiva. La pérdida de un ser querido causa muchísimo dolor, debes reconocer ese dolor y ser consciente.
Sanarse a uno mismo no es una cosa rápida que se consigue en unas horas, así que no hay que sentirse culpable por nuestros sentimientos, debemos sentir esa tristeza al principio ya que es algo natural.
En muchos casos, el guardar un trozo de pelo, de ropa o de las cenizas de nuestro ser querido en una joya ayuda a las personas a superar y aliviar el proceso del duelo.